lunes, 20 de octubre de 2008

Complicidad lunar (libro)



Dejo este espacio para los comentarios o críticas del libro.

Saludos,

Juan Carlos.
I)
Crítica aparecida en La República: Hugo Acevedo, 19/10/08
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II)
Complicidad lunar, el primer libro del joven autor salteño Juan Carlos Albarado, se compone de historias mínimas, narradas desde una precisión de relojería. “¡Qué miserable es la puta vida para algunos!”, reflexiona amargamente uno de los personajes que habitan estas páginas, sintetizando en esas pocas palabras la existencia del conjunto de olvidados que componen la obra. Los cuentos y relatos, si bien heterogéneos, tienen un hilo conductor que organiza eficazmente la estructura, en torno a una idea motriz, como muy acertadamente apunta, desde el prólogo, el escritor y docente Lauro Marauda. Así, nos encontramos, por ejemplo, con un juego de rayuela de adulteradas reglas, que sugiere una oscura forma de introducción al modelo social en el que estamos insertos, o con una “vieja” mujer en situación de calle, de la que nada se sabe, excepto que le han caído encima años que no le pertenecen. Desde un realismo que por momentos amaga abandonarse a sí mismo, Albarado construye un libro que invita a esperar sus próximos títulos.

Gustavo Esmoris
Voces del Frente, 30/10/08

domingo, 7 de septiembre de 2008

A mi entender ando

A mi entender ando:
Erróneo de ideales
acróbata de bolsillo
casto a la sazón y por la fuerza
acostumbrado
mal pero paseando
caballero empedernido
disfrazado de nada
y un poco hipocondríaco
jinete acelerado
falso testigo
entusiasta
delictivo
promiscuo de mí mismo
parodiado
me equivoqué de espejo y me vi lindo
desvestido en funerales
un poco tinta
y bastante playa en el invierno.

Qué triste

Qué triste eso
De no tener a quién extrañar
Qué triste
Y sin embargo
Sin más consuelo
Que el de no tener
Esa clase de tristeza
Yo te extraño.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Explicación a la Napolitana

Esta mañana me di cuenta que la vida es un tomate. Se me presentó así, con la tristeza idílica de un espejismo, y lo comprendí todo, así como se comprenden las verdades más grandes y más simples. Nadie lo ha descubierto aún, estoy seguro de eso y como otro Galileo estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias en todo esto.
Un día se lo dije a Mabel y ella después a su esposo que, según me contó, tiene un amigo que planta cebollas y el pobre intentó, pobre, argumentar que entonces para él la vida era como una cebolla. Infeliz. Le falta tanto. Tanta vida que descubrir. No niego, por ejemplo, que hay algunas mujeres cebollas pero la vida sólo puede ser un tomate. Uno la ve nacer así, verdecita, para todos igual. Pero algunos tomates son inflados con hormonas y quedan gigantes y ahí va una gran vida, ensalada de tantos otros vegetales. Otros, sin embargo, son cultivados con el más simple abono, que por decoro no llamaremos caca. Pero cuántas veces esas vidas son las más jugosas. Salen de una chacrita miserable y alguno allá cada tanto engalana ufano una comida francesa o, aún más, una pizza en Italia.
Uno se da cuenta de eso y como dice Wilde: descorre el velo. Pero no es para pegarse un tiro, al contrario. Sería apresurado tal proceder. Mire si uno tiene que hacer eso cada vez que descubre por anticipado el relleno de las cosas y no le hinca el diente porque ya todo se sabe. No. Sabemos que dentro del alfajor está el dulce de leche pero no lo abrimos y comemos lo de adentro, evitando el pasaje de los dientes por la masa. Sé de niños que lo hacen, pero son los menos, además, de grandes aprenden que hay que comerse todo. Eso o se suicidan claro. Vio qué complejidad de asunto. No es descubrir y listo. Fíjese en los Vikingos. Quién sabe cuánto tiempo antes habían descubierto América pero el mérito es para un señor de pelito lacio parecido a la sota. Sé también de uno (un tal Lucas) que descubrió que los gatos eran teléfonos y seguramente nuestras sensibilidades estén unidas en un mismo tono, aunque no he sabido más de él.
Pero que la vida sea un tomate ¡qué clarividencia, ¿no?! Fíjese que ahora yo le estoy diciendo esto y en el mejor de los casos usted está escuchando y puede retrucar algo o, aunque sea, puede pensar en contra; nada sería mejor para consolidar mi apostolado profético. Pero si por otro lado está leyendo, pasa a decirse usted mismo todo esto y ahí que te la ves ¿o te vas a contradecir?, si te lo estás diciendo ¿cómo podés negarlo? ¿Qué papa no? Y desdoblamiento y monólogo mediante se da cuenta que todo es cierto; claro, usted se lo ha dicho a sí propio, íntimamente y, además, se ha escuchado.
Pero no conviene descorrer velos en forma apresurada que quizás aún esté lejos de entender. Una vez le conté a Carlos y él me dijo que sí, que se había dado cuenta que el mundo era así.
—¿Pero vos sos nabo o perejil? —le dije. Te hablo de la vida. Pero en fin, no se puede seguir así.
Sin embargo siga usted felizmente con la suya, por lo menos hasta que se le marchite y ahí me cuenta.

jueves, 24 de julio de 2008

Botella al mar

(esto no es literatura, es una cuerda, un grito que dice que hay alguien detrás de la montaña, una posibilidad dedicada a una amiga a quien pude servirle de algo, es, ojalá todos pudiéramos echar una o recibirla de vez en cuando, una botella al mar)

No voy a renegar de mis fuentes. No voy a negar lo que soy. No voy a creer sólo en lo que puedo entender. Uno, es tres cosas básicamente: lo que su historia le permite, sus decisiones y lo que ha leído. No voy a dar ejemplo de esto aunque pudiera hacerlo y, de esta forma, parecer más culto de lo que soy, o no soy, total, a quién le importa.
Sencillamente voy a pensar que esta noche mis palabras pueden salvarme y cada vez que diga me también estaré hablando de alguien, para alguien.
Soy lector, soy jugador, soy fanático de los dibujos animados (uno en especial). Soy todo lo que quiero ser. Y esto no es una simple boludez. Es justo lo que debe ser.
Hay quienes tienen muy claro desde el inicio hasta donde quieren llegar. Hay quienes lo van pensando sobre la marcha. Y hay quienes no saben desde dónde arrancar. Yo estoy entre los primeros. Y esto no es bueno ni malo, es, es porque así siempre fue. Porque para mí siempre así debió ser. Pero para aquellos que no saben, que no pueden empezar, muchas veces la vida es una complicación. No, la vida no es tal. La vida es una cancha a la que le debemos agregar las victorias y las derrotas. Ella, de por sí, no es ni una ni otra.
No reniego de mis fuentes pero tampoco las voy a citar. Quien las descubra bravo, en nada me va a afectar.
Hay, sí señor, más de cien motivos, más de cien palabras para no cortarte de un tajo las venas, pero alguien tiene que decírtelas. Y si no estás lo suficientemente loco o alienado como para decírtelas vos mismo necesitarás de alguien que te las repita. Triste, muy triste sería el mundo si yo anduviera por la vida repitiéndome los motivos. Para eso están los amigos. Y si uno no tiene un amigo genio homérico que te las envuelva en suaves versos no importa. Esos son los más agraciados, pero tampoco será tan abismal la diferencia. Así que, sin ser homérico ni mucho menos genio, me voy a empezar a enumerar:
tenemos la lucha, el sudor, los violines,
la paz que nos calma después del deseo,
tenemos el viejo carné de gurises
la foto que nunca quisimos mostrar por ser feos
tenemos miradas, caricias, tormentos
que dicen que uno todavía no ha muerto
tenemos la página en blanco, el lápiz
la boca repleta de besos y versos
tenemos el número de algún amigo
la voz runruneando un te quiero un te extraño
tenemos la dicha de llorar con ganas
las manos de alguien que muere contigo
tenemos las ganas de seguir vivos
tenemos recuerdos, un árbol (¿un pino?)
el atardecer aquel compartido
tenemos un río, un verano,
un olvido, un viejo secreto
que no compartimos.
tenemos el tiempo
que pasa y que cura.
tenemos seguro algún que otro verso
que nos regalaron
tenemos miradas, chistes y promesas
desvelos, favores que aún no hemos hecho
tenemos deberes con nuestros mayores
exceso de alma
y cero en el cajero.
Tenemos un tiempo que no conocimos
pretéritos hueros que nunca arreglamos
tenemos segundas oportunidades
tenemos futuro listo en el bolsillo
para usarlo todo lo mejor que podamos
tenemos un tipo tecleando alocado
con sangre corriendo, temblor en las manos
pensando que todo esto no es vano
creyendo que importa que sigamos vivos
sabiendo que siempre sobran los motivos.

martes, 22 de julio de 2008

Avisté los muros

Avisté los muros
Y eran tus ojos
Grietas del tiempo
Gastados de sostener caídas de sol

Avisté esos muros
Verdes
Y ya no estaban furiosos

Claudicó una pena encerrada
Cuando asomamos
La luna
Y yo

Eran dos mariposas de alcohol en la sangre
Tus pupilas
Eran dos lápices que dibujaron destinos

Y es un marfil de locura tu pecho
Cuando asomamos
Cuando asomáramos
La-luna-Yo

lunes, 14 de julio de 2008



Los Amantes
(a René Magritte)

De par en par la boca ensimismada

Besa un crepúsculo de ajeno templo
Por derroteros vagos nos da ejemplo,
Va buscando otra boca entusiasmada.

De funesto traje recibe el beso
Que le entregó la amante en colorado
Y en ese pincelazo apasionado
El beso se confunde con un rezo.

Desconocidos rostros los amantes
Reconocen que todo amor es ciego
(Así habrá sido también antes

Y está grabado en ellos como fuego)
¿Presienten que la cara oculta muestra
Esa que es verdaderamente nuestra?