
Hace cuatro años, entre los libros “rescatados” por la editoral Yaugurú,
apareció en las librerías Zafarrancho
solo, con una nota de su editor, Gustavo
Wojciechowski, pero, de todas formas, su autora parece seguir siendo, sin
merecerlo, una ilustre desconocida.
Breve historia. Este
libro, según se hace constar en su primera edición, ganó el primer premio en la
7a. Feria Nacional de Libros y Grabados, con un jurado integrado por Ida
Vitale, José Carlos Álvarez y Washington Benavidez. Esta feria, llevada
adelante por Nancy Bacelo y cuyos antecedentes datan de 1958, supuso un
importante impulso de difusión a partir de 1961, fecha en la que se comienza a
entregar Premios. Es así que, el premio y la edición de diciembre de 1967, le
corresponde a esa joven montevideana de 19 años que era Cristina Carneiro
(31/10/1948). La pequeña historia de este libro continúa porque, hacia 1969, se
publica una segunda edición que pocos consignan, idéntica en cuanto a su
contenido y arte de tapa, pero con una reducción en lo que respecta al formato.
De un libro de 14,5 por 19,5 centímetros, se pasa a uno de 13 por 16,5. Desde
ese momento, hasta esta 3a edición de Yaugurú, «esa mezcla de estallido y
silencio convirtió a Zafarrancho solo
en un libro de culto, inencontrable desde hace años», según comenta Roberto
Apratto (“Poesía de Garet y Carneiro. Al rescate”, en El País Cultural, 31/1/09). Tal como sucede con algunos escritores
particulares, salvando distancias podríamos pensar en Edgar Lee Master, el caso
de Carneiro es de esos que quedan prendidos al nombre de un libro. Puedo
imaginar que, en 1975, tras la aparición de su segundo título, Libro de imprecaciones, más de un lector
sintió que ya estaba leyendo a otra poeta, casi completamente diferente.
¿Qué tiene Zafarrancho solo?
Zafarrancho solo tiene,
como lo dicen sus subtítulos: de todo, desamparo, chifladuras, y chau. Cabe preguntarse si es,
realmente, haciendo honor a su título, un ordenamiento de la embarcación (la
autora se entreveía partiendo hacia el mar de la poesía: «salimos
en expedición tunante/ de tres carabelas hipocampas»), o, siguiendo otra de las acepciones del término “zafarrancho”,
nada más que relajo, en el sentido más criollo de la palabra. Lo que no deja
lugar a dudas es la condición de soledad implicada en este título. Soledad que
se resuelve muchas veces a lo largo de la obra a través de la acumulación de
elementos, de algún «catálogo del asombro»
que la poeta despliega pero que, muchas veces, como dice Joaquín Sabina: «calla más
de lo que dice/ pero dice la verdad». Impronta
poética esta, la del catálogo, que luego, entre 1992 y 2003, retomaría Aldo
Mazzucchelli, para abrir su libro Wysiwyg, de 2004.
¿Qué dice Zafarrancho solo?
En este libro Carneiro se nos presenta como una poeta que trasunta
vitalidad, ganas de ver a lo niño, de entender el mundo desde la sencilla
construción arbitraria de las relaciones que tienen entre sí las cosas. Poeta
juguetona del verso y sus aspectos fónicos, poco casual, más bien muy seria en
sus picardías infantiles cuando comprueba que un gato puede aparecérsenos «agazapado/ (o agatapado, o agazarpado, o
agatado,/ o simplemente gato, no me interrumpas.)».
En más de una ocasión el encuentro entre el juego y la poesía se logra
cuando la poeta parece forzar la resemantización de los sustantivos, en un
trabajo continuo de aposición, eliminando, muchas veces la dificultad de la
adjetivación, «de vez en cuando tengo un
miedo golondrina», «tengo un miedo
sanbernardo», «un miedo mermelada».
En gran medida, este libro, encarna un ideal de voz poética vital,
joven, entusiasta, desinhibida. Recomendable absolutamente para aquellos
lectores ávidos de voces que toman la poesía como un trabajo de construcción,
pero también, y quizás muy especialmente, para los que comienzan a escribir y
buscan sondear hasta qué punto puede ser flexible el lenguaje y cómo, a través de
determinados mecanismos, pueden lograrse verdaderas obras de arte.
Carneiro se encuentra radicada, desde hace muchos años, en Inglaterra y,
según pude averiguar, planea, hace ya otros tantos, la edición de su tercer
poemario que (agradable noticia), saldría en Uruguay.
[Publicado en diaro El pueblo, de Salto el 20/12/12 http://www.diarioelpueblo.com.uy/culturales/zafarrancho-no-tan-solo-de-cristina-carneiro.html]