viernes, 24 de julio de 2009

La lluvia

Seguramente nadie más lo vio. Yo me tropecé con su imagen al bajar del ómnibus. Hacía ya tres meses que llovía todos los viernes. La lluvia era una reja oblicua que atrapaba a todos en sus casas, en sus pequeñas vidas. A los que encontraba fatalmente en la calle los aplastaba contra sus paraguas y golpeaba con tanta fuerza el suelo que se podría decir que atacaba también desde abajo.
Yo, sin embargo, no tenía más que mi bolso pero preferí protegerlo puesto que eran más importantes los papeles que llevaba él que los que podía cargar en mis bolsillos. En la esquina, cobijado contra la cortina metálica de una ferretería cerrada hacía tiempo, un mendigo me alargó una temblorosa mano. Yo había alcanzado a ver sus pies, ennegrecidos hasta la locura por la calle, ampollados y con unas uñas monstruosas que sobresalían unos cuantos centímetros sobre sus dedos. Sólo le dije “no”. Seguí a paso largo hacia mi guarida y ni siquiera intenté oír lo que él me dijo.

El lunes, cuando bajé otra vez del ómnibus, el sol comenzaba a borrar los últimos charcos de las veredas. En la esquina, el color pardo de las frazadas putrefactas contrastaba con el blanco impecable de la camioneta policial que las llevaba sobre su cabina.

4 comentarios:

Enibas dijo...

Juank: sabés lo que te admiro, y cuánto me atrae lo que escribís. Aunque sea una simple lectora, y a pesar de estar lejos de ser una literata, admiro y espero ansiosa cada una de tus publicaciones.
Mi humilde aporte son las felicitaciones por tu excelente trabajo, además de darte un pequeñito consejo: he prestado atención, y creo que utilizas un recurso de forma frecuente. La mayoría de tus obras comienzan con algo similar, el hecho de que solo vos lo sepas, o hayas visto, o que solo a vos te importe. Creo que no te conviene "gastar" ese recurso. Tener cuidado en que no se reitere demasiado.
No se, esa es mi opinión. De todas formas soy una simple lectora, y no una experta o formada en literatura. Respecto al resto: felicitaciones; un placer leerte.
Saludos

•• canela dijo...

Muy bueno. Algo que uno siempre suele hacer, no? Ignorar.
(Me llamo la atención lo que dice 'Enibas' voy a leer los demás relatos de vuelta a ver lo que dice de la reiteración de lo que 'solo yo sé'. Por ahi se termina convirtiendo en un caracteristica tuya, vaya uno a saber. Por mi parte, digo que este me gusto. Es simple, y creo que eso es lo que tanto me gusta)

Juank dijo...

Querida Enibas: antes que nada dejame agradecerte tus comentarios demasiado eloigosos ("excelente trabajo").
Por otro lado, debo decirte que, debido al respeto que te tengo, revisé cada uno de los cuento, puesto que de ellos hablás, que he publicado en el blog y no encontré tal recurso más que en este y quizás, en "Palomita blanca". El narrador de "Camila", por ejemplo, dice que él la va mirando desde el ómnibus, nada más.
Ahora, no desconozco que quizás vos te estés basando en los cuentos de mi libro y, ahí sí, hay uno uso más frecuente del recurso.
De todas formas es una forma de provocación. Es muy cierto que no soy el único que mira, pero quiero que los que no lo hagan, o, los que no se han dado cuenta aún que hay otras cosas para mirar que las vidrieras, bajen un ratito los ojos hacia la calle. En Salto no es tan pronunciado este asunto, aquí es moneda demasiado corriente.
Un abrazo y esper sigas leyéndome, aunque (como me has dicho) el escritor esté un poco abandonado.

PD: a pesar de manifestar mi gusto por los cuentos me he dado cuenta que, entre malos poemas y mediocres ensayos, he publicado muy pocos aquí...

Juank dijo...

..Canela: un gusto tenerte por aquí, tanto yo como mis buenos lectores estábamos un poco alejados del blog.
La verdad es que no sé si alguna vez tendré algo así como una característica mía, es algo que sueño, claro, como todo intento de escritor, pero te agradezco la defensa.
Creo, junto contigo, que el relato es muy simple, no así la temática que nos tiene anestesiados.
Un abrazo.