sábado, 12 de diciembre de 2009

Del comportamiento en los discursos largos

Vale aclarar, para que nuestros amables lectores bieninterpreten, que como el título lo supone, es harto diferente la forma en la que uno debe comportarse como espectador en un discurso largo. Digamos que un discurso corto es una caricia al oído, una risa leve de mujer joven y hermosa o un buen cuento contado por la propia Sherezade. Pero un discurso largo es más bien un culebrón, una mala novela de esas prefabricadas que escriben los que no tienen otra cosa mejor que hacer que saturar las arterias de la literatura con tal grasa. Además del excelente efecto somnífero, que más serviría a un gato o a un pez, es de suma trascendencia destacar la importancia que subyace detrás de la constante visualización y captación por parte del público presente de un pensamiento único, uniforme, que nos lleve a reevaluar el desarrollo de los factores que en más de una ocasión hacen tender a la estandarización de elementos disímiles entre lo que se simula y lo que se es ya sea endógeno o exógeno, haciendo partícipe de todo esto a nuestro grupo colaborar, correligionario y amigo, del cual me honro formar parte y sin desmedro de otras posiciones más ortodoxas que mal que bien infunden vida a todo esto…
Nótese que los suspiros deben ser lanzados como casuales, algunos son mutilados por los dientes que se aprietan como para que no se escapen en bandada de sueño desde el fondo del abismo estomacal. También se empiezan a oír voces y el señor o la señora disertante de turno hace caso omiso de los estornudos, cabeceos, miradas, cuchicheos, toses y tamborileos en el piso… y si calculamos las variables, teniendo en cuenta el contexto en el que nos ubicamos, nos enfrentamos al serio planteo de que están estrechamente relacionados con la unidad que supuso el punto de partida, como recordarán, de nuestra primera hipótesis, esta… y por último los ojos, como con vida propia o mejor sin ella, empiezan a pesar cual plomo (ya venía excediendo las comparaciones con “como”), la cabeza parece tambalearse y todo da vueltas como si una pelota girara sobre una aguja de coser o bordar, lo mismo da, como en una especie de sueñera que ya me hace abandonar esto que escribo.

4 comentarios:

Agnes Milk dijo...

wow, algo diferente, caray
me late este blog, creo que voy a pasar por aca, con un cafesito por que es como una clase de algo... yo siempre quise regresar a la escuela

Juank dijo...

Agnes: "algo diferente" dices, creo que no, pero creo también que ha sido un intento de algo diferente, un ejercicio medio viejo ya que, entre otras cosas, me enseñó a escibir peor de lo que escribía antes, lo cual es muy bueno jejeje.
El cafecito se lo acepto, pero no doy clases, apenas soy un aprendiz de aprendiz.
Un saludo y espero tenerla por acá

• miel • dijo...

(¿acaso no todos somos aprendices de aprendices, que aprendemos unos de los otros constantemente? --> me encontraste (me encontré en realidad) en un día filosófico lleno de preguntas y más pensamientos)
Algo raro entre el primer párrafo y el segundo. El primero es un discurso corto, de a penas unas letras que se comen al leerse. El otro es largo. Las letra pesan. (Caracterizaste el libro que estoy leyendo. Un capitulo es demasiado largo. El otro demasiado corto. Y al fin y al cabo es la misma extensión.)
Me gusto.
Verdaderamente. me gusto.

Puzzylanime Cat dijo...

orale, me gusta este blog, lo voy a seguir, después de andar varias horas baboseando, me gusta